Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

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viernes, 2 de octubre de 2015

Busca tu receta

Tu tarea es descubrir tu mundo y luego entregarte a él con todo tu corazón”. – Buda

En la vida en general, así como en las oposiciones, tendemos a querer seguir los caminos de los demás, a elevar sus experiencias y consejos a máximas de sabiduría, especialmente si viene de una persona que ha tenido éxito donde nosotros queremos llegar. Así, nos da por estudiar con horarios cambiados porque a Fulanito le funcionó en la convocatoria pasada; hacer solo caso a los apuntes sacados de tal o cual lugar porque con esos aprobó Mengano en 2 años; o a estudiar como nos ha dicho Piltrafilla (que es la vecina del primo del compañero de trabajo de tu tío, la que aprobó a la primera): haciendo el pino contra la pared sobre la mano izquierda. 

Ojo: no quiero con esto criticar que intentemos cambiar hábitos o nuestra rutina y preguntemos a otros compañeros. A veces, es normal pedir consejo u otra perspectiva, sobre todo cuando estamos un poco perdidos o nuestras formas de hacer las cosas no nos lleva a ningún avance. 

Lo que no hay que hacer es olvidarnos de nosotros mismos, de cómo funcionan nuestra cabeza y nuestro cuerpo, de lo que nos viene mejor o peor, de adaptar nuestro estudio a nuestras circunstancias, y solo a las nuestras.

Circunstancias, primero, objetivas: a lo mejor nos cunde en una hora la mitad que a otra persona porque necesitamos hacernos más esquemas, por ejemplo, así que tendremos que estudiar más horas al día. O somos personas que estudiamos mejor por la tarde-noche y luego nos levantamos a las 12 de la mañana.  O unos se apañan mejor estudiando directamente de las leyes; y otros necesitan explicaciones detrás (incluso porque falta ya base de la carrera, ¿no os ha ocurrido con ninguna asignatura de la oposición?), así que muchas veces necesitaremos unos libros distintos o de apoyo respecto a los otros.

photo credit: Texture/Background 12 via photopin (license)
Y también, circunstancias personales: las personas con responsabilidades extra como familia a su cargo o trabajos, opositores que tienen que estudiar en biblioteca porque en su casa es imposible y tienen que adaptar sus horarios a ello...

La conclusión que quería sacar con vosotros hoy de todo esto es que no hay que engañarse ni compararse con los demás: no hay un sistema perfecto para aprobar cada oposición, ni un número específico de años, meses y días para estar listo, ni un número de horas estudiadas que te garantice nada. No hagáis caso cuando alguien os diga, por ejemplo, "con un sistema de vueltas no vas a aprobar en la vida" o "si estudias de tales apuntes lo tienes todo hecho", y si os sentís atascados, buscad otro camino, hablad con los preparadores y academias (que están ahí para ayudarnos y aconsejarnos, y no son los únicos que hay), hablad con otros amigos y compañeros, pero siempre mirando lo que os pueda ayudar a vosotros.

Sea como sea, busca tu propia fórmula mágica para lograr tu meta, sin miramientos de los cambios que tengas que hacer para llegar a ella. Para llegar a tu plaza, eres tú quien tiene que dibujar el camino.

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