Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

AVISO: Queda prohibida cualquier tipo de reproducción total o parcial de cualquiera de los posts de este blog. Gracias por respetar el trabajo de los demás.



viernes, 30 de octubre de 2015

En la línea de salida

Colócate cada mañana en la línea de salida. Tu objetivo: darlo todo hoy para estar más cerca de donde quieres estar mañana.

Esta carrera no es fácil, porque empiezas a correr sin saber si vas a hacer media maratón, una entera o varias empalmadas. Vas a pasar por etapas más sencillas, etapas con pendiente pronunciada y etapas donde querrás tirarlo todo por un barranco y plantarte.

Y esta prueba, como cualquier otra de la vida, necesita su preparación, su tiempo de desarrollo. Paciencia. Tesón. Sacrificio. Ganas. Ni siquiera los mejores deportistas, aquellos que hacen reveses de raqueta de forma natural o manejan motos como si volasen o meten triples con los ojos cerrados, ni siquiera ellos llegan a sus sueños sin trabajar ni llegan de la noche a la mañana.

Este verano me dijeron que la oposición es como una prueba deportiva de alto nivel, con mucha exigencia mental y también física. Poco agradecida en el día a día, durante los entrenamientos, donde no ves resultados tangibles; que a veces pide que des más y más, hasta dejarte sin energía. Pero que cuando se logra el objetivo, la satisfacción cura todas las heridas y el cansancio.

¿Sabes cuál es el truco? No ponerte límites. O más importante aún: no inventarte límites que no tienes. Intentar siempre dar un paso más hacia delante. Siempre hacia delante.

Y si hoy no puedes más, para, descansa, coge fuerzas. Pero mañana levántate y vuelve a ponerte en la línea de salida.

Tienes dentro de ti todo lo que necesitas para superar los desafíos de la vida.” - Brian Tracy
Os invito a seguir este consejo de Quiérete Mucho ;)

viernes, 23 de octubre de 2015

Poniendo un poco de color a las etapas grises

La vida durante la oposición dista mucho de ser perfecta en el día a día general. No hace falta tener ninguna situación externa para que el opositor se sienta cansado y, a veces, frustrado, porque eso lo da ya de forma natural nuestra tarea diaria, repleta de esfuerzo cuyos resultados no vemos a corto plazo. Digamos que esto de opositar es un salto de fe en muchos sentidos.

Aunque a veces la gente de nuestro alrededor no lo entienda, esa frustración va haciendo mella día tras día. Por muy optimistas que seamos, es inevitable que durante el tiempo de la oposición tengamos rachas en las que vemos todo como si fuese un largo día gris, de esos en que ni llueve ni deja de llover. En algunas ocasiones, será un rato o un día desanimado; en otras, se convierte en una etapa más o menos larga, donde no solo batallamos con los libros y apuntes, sino contra nosotros mismos.

Al final, nosotros somos los jueces más duros, nuestro peor enemigo.

Pero igual que somos los que tiramos hacia abajo de nosotros mismos, también tenemos que ser quien nos saque a flote, porque el mundo no deja de girar aunque nosotros nos quedemos quietecitos en un rincón.

Los que nos quieren, estarán ahí, sin duda. Aunque, la verdad, no necesitamos que nadie nos diga algo tipo "¡este es tu año, segurísimo, con todo el tiempo que llevas estudiando!" o "pobre, lo que necesitas es un fin de semana sin estudiar". En realidad, es preferible rodearnos de personas que sencillamente nos escuchen si lo necesitamos o que nos ayuden a desconectar y ver el mundo que hay más allá de nuestros libros.

photo credit: Umbrellas via photopin (license)
Pero si nosotros no intentamos ver las cosas de un modo distinto, no hay nada que hacer. Y es más fácil decirlo, que hacerlo, como todo en esta vida.

Personalmente, en estas ocasiones me he ayudado de pequeñas cosas, como modificar un poco la rutina: cambiar de lugar de estudio, cambiar el propio lugar de estudio (decoración, situación de la mesa...), sacar tiempo para algo que me despeje la cabeza... Detallitos que parecen tontos pero renuevan el aire alrededor y ayudan a cambiar un poco la actitud. Poner un poco de color a esas etapas grises.

Por supuesto, hay veces que se necesitan cambios más notables: estudiar en la biblioteca (o al contrario, en tu casa una temporada), cambiar de preparador o academia... Incluso cambiar de oposición, aunque suene a locura, porque quizá te das cuenta de que te motiva otra profesión.


Sin pasión y ganas por lo que haces, esto deja de ser tu opción y se convierte en una obligación. Lo importante es que no te quedes sentado, compadeciéndote de ti mismo. Sal ahí, y busca algo que te renueve las ganas de comerte la oposición. Y ya sabéis eso de que "si el plan A no te convence, hay 26 letras más en el abecedario".

viernes, 16 de octubre de 2015

Colapsando con las reformas

Entre las peores tareas de un opositor se encuentra, sin duda, introducir modificaciones en el temario. Cortar y pegar reformas sobre los libros, imprimir temas cambiados, tener que volver a subrayar y trabajar sobre los cambios... Y lo peor: borrar de algún modo algo que ya tenías en la cabeza para sustituirlo.

Siempre es molesto, sin duda, pero nos resignamos cuando es poco, dentro de lo que cabe.

Lo peor es la situación actual de aquellas oposiciones donde la legislación tiene gran peso; aunque estoy segura de que en cualquier oposición ha ocurrido en algún momento dado. Hablo de que, en cuestión de pocos meses, las reformas afectan a una gran parte del temario.

Y no es tan sencillo como sentarse mañana y estudiarlo de nuevo. Llegan problemas como que las editoriales no dan a basto a sacar temarios ni Códigos actualizados. Ni tan siquiera se sabe si, con cambios tan grandes en el contenido, los programas de las oposiciones van a mantenerse. Con lo cual, incluso estudiando la nueva legislación, hasta que no haya convocatorias con un programa definitivo publicado, podemos estar perdiendo el tiempo. Pero, a la vez, no podemos estar quietos dejando los días pasar mientras esperamos...

Y, de repente, "plof": opositores colapsando.

photo credit: Lyon Extra Race via photopin (license)

Bueno, ahora que somos un grupo de opositores agobiados, vamos a respirar hondo. La situación es la que hay, no podemos hacer nada por evitarla pero sí por afrontarla sin perder la cabeza o lanzar los apuntes por la ventana. 

Primero, organización: apuntar los temas modificados, pero sin meternos con ello a lo loco. Es mejor ir poco a poco, asentando los cambios para evitar mezclar lo que ya nos sabíamos con lo que ha cambiado. Además, un atracón de modificaciones de este calibre puede llevar semanas y terminaríamos mal (peor aún de lo que estamos) de la cabeza. 

Además, tenemos que recordar que no somos los únicos. No somos rivales en la oposición, somos compañeros de viaje; es absurdo no echar una mano a los demás si, muy probablemente, luego tú necesitarás la suya. Al fin y al cabo, las modificaciones nos entran a todos en los exámenes por venir, estamos en la misma situación desesperada y mal de muchos, "consuelo de opositores".

Hay compañeros, y habrá más seguro en los meses por venir, que han decidido no pasar por un "borrón y cuenta nueva" de tales dimensiones. A vosotros os digo: sois unos valientes y espero que la dirección que habéis tomado os recompense el sacrificio de los años de oposición, porque lo merecéis. Esto no es un fracaso, solo seguir por otro camino. 

Otros compañeros están dejando pasar conocatorias en marcha porque no veían garantías de aprobar y han sopesado que era mejor empezar con los cambios de contenido. Olé vosotros, que seguro que no ha sido fácil. La única decisión errónea es la que no se toma. 

Y, en general, todos los que vamos en este mismo barco, aunque parezca que va a la deriva, no perdáis de vista el motivo que nos llevó a embarcar. Que no haya reforma que nos pueda superar, siempre que estemos decididos a batallar lo necesario. Que no se diga que los opositores somos unos blandos y unos quejicas. ¡Machete entre los dientes y a por ello compañeros!

viernes, 2 de octubre de 2015

Busca tu receta

Tu tarea es descubrir tu mundo y luego entregarte a él con todo tu corazón”. – Buda

En la vida en general, así como en las oposiciones, tendemos a querer seguir los caminos de los demás, a elevar sus experiencias y consejos a máximas de sabiduría, especialmente si viene de una persona que ha tenido éxito donde nosotros queremos llegar. Así, nos da por estudiar con horarios cambiados porque a Fulanito le funcionó en la convocatoria pasada; hacer solo caso a los apuntes sacados de tal o cual lugar porque con esos aprobó Mengano en 2 años; o a estudiar como nos ha dicho Piltrafilla (que es la vecina del primo del compañero de trabajo de tu tío, la que aprobó a la primera): haciendo el pino contra la pared sobre la mano izquierda. 

Ojo: no quiero con esto criticar que intentemos cambiar hábitos o nuestra rutina y preguntemos a otros compañeros. A veces, es normal pedir consejo u otra perspectiva, sobre todo cuando estamos un poco perdidos o nuestras formas de hacer las cosas no nos lleva a ningún avance. 

Lo que no hay que hacer es olvidarnos de nosotros mismos, de cómo funcionan nuestra cabeza y nuestro cuerpo, de lo que nos viene mejor o peor, de adaptar nuestro estudio a nuestras circunstancias, y solo a las nuestras.

Circunstancias, primero, objetivas: a lo mejor nos cunde en una hora la mitad que a otra persona porque necesitamos hacernos más esquemas, por ejemplo, así que tendremos que estudiar más horas al día. O somos personas que estudiamos mejor por la tarde-noche y luego nos levantamos a las 12 de la mañana.  O unos se apañan mejor estudiando directamente de las leyes; y otros necesitan explicaciones detrás (incluso porque falta ya base de la carrera, ¿no os ha ocurrido con ninguna asignatura de la oposición?), así que muchas veces necesitaremos unos libros distintos o de apoyo respecto a los otros.

photo credit: Texture/Background 12 via photopin (license)
Y también, circunstancias personales: las personas con responsabilidades extra como familia a su cargo o trabajos, opositores que tienen que estudiar en biblioteca porque en su casa es imposible y tienen que adaptar sus horarios a ello...

La conclusión que quería sacar con vosotros hoy de todo esto es que no hay que engañarse ni compararse con los demás: no hay un sistema perfecto para aprobar cada oposición, ni un número específico de años, meses y días para estar listo, ni un número de horas estudiadas que te garantice nada. No hagáis caso cuando alguien os diga, por ejemplo, "con un sistema de vueltas no vas a aprobar en la vida" o "si estudias de tales apuntes lo tienes todo hecho", y si os sentís atascados, buscad otro camino, hablad con los preparadores y academias (que están ahí para ayudarnos y aconsejarnos, y no son los únicos que hay), hablad con otros amigos y compañeros, pero siempre mirando lo que os pueda ayudar a vosotros.

Sea como sea, busca tu propia fórmula mágica para lograr tu meta, sin miramientos de los cambios que tengas que hacer para llegar a ella. Para llegar a tu plaza, eres tú quien tiene que dibujar el camino.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Relativizar y solucionar los resultados no deseados

En la oposición tendemos a exagerar y a dar más valor del que tienen tanto a las cosas buenas como, y especialmente, a las malas. Nos cuesta mucho darnos un margen para no pensar las cosas "en caliente", como si todas las decisiones o las valoraciones de resultados las tuviésemos que hacer corriendo, como si no hubiese un mañana, como si la oposición no nos fuese a esperar encima de la mesa.

Aunque es más fácil decirlo que hacerlo, cuando ha habido un resultado no deseado tenemos que relativizar. Vale, un suspenso es un suspenso aquí y en la Conchinchina y supone que este año tampoco es el nuestro. Pero ¿te has acercado a tus propios objetivos? ¿Has avanzado respecto a la vez anterior? ¿El suspenso es debido a que podrías haber hecho más o, incluso, mucho más, o ha jugado un gran papel los nervios, la suerte, la dificultad del examen, que sea la primera vez que te enfrentas a ello o que no haya sido como lo esperabas? 

Naturalmente, si ha sido cuestión de falta tuya de concentración, sacrificio, fuerza de voluntad, ganas, motivación... Tienes que buscar tú los por qués y sus soluciones. Nadie puede estudiar por ti. A lo mejor, ni siquiera estás estudiando algo que te guste y la oposición te amarga. Quizá, sencillamente, es un bache en tu vida que tienes que pasar antes de volver a enfrentarte al estudio y los exámenes. Pero respira hondo y date un margen antes de echarte la culpa sin medida a ti mismo y a tu falta de estudio, pensando si puede haber más motivos para haber suspendido. Me temo que en la oposición, estudiar es el factor más importante al aprobar o no, pero no el único.

Los nervios tienen solución. Aunque nunca te vayan a abandonar por completo, hay ejercicios para alejar la ansiedad y centrarse en el examen que tienes delante. Es cuestión fundamentalmente de actitud.

La suerte, asumidlo, en la oposición está muy presente. Aunque te sepas todo, nunca lo llevarás perfecto porque un temario más o menos amplio y complejo junto al cansancio que acumulamos antes de los exámenes, deja la puerta abierta a ese factor del azar que, por pequeño que sea, está ahí. Tampoco podemos latigarnos por ello. 


photo credit: Shipley upper via photopin (license)
También cabe que sea un examen difícil, muchas veces en la situación actual, porque la oferta de plazas sea reducida. Especialmente cuando se trata de exámenes tipo test, las preguntas, aunque sean del temario que has estudiado, pueden volverse retorcidas y hacerte dudar hasta de tu nombre. Tendrás que confiar en ti y en tus capacidades, leer despacio e intentarlo. Y, si suspendes, tomar nota para la siguiente vez de ese nivel de dificultad para incluirlo en tus simulacros.

Y tanto si es la primera vez como si han cambiado algún elemento del juego, te vas a sentir desconcertado pero, igual que antes, tendrás que examinar lo que tienes delante para que la próxima vez no te pille de nuevas o, al menos, tengas versatilidad. Muchas veces, en estos casos, se tratará de, no memorizar cual papagayo, sino entender lo que has estudiado y poderlo extrapolar y razonar en el planteamiento del examen que tienes ante ti. 

Hemos perdido una batalla, vale. Pero la guerra se puede ganar; solo hay que evaluar los fallos y adecuar las estrategias con calma y perspectiva. No te castigues de más, pero no dejes de buscar y poner soluciones.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Resultado Concurso+Sorteo con Quiérete Mucho

Fin de verano y con ello, del concurso y sorteo que hemos podido tener gracias a Quiérete Mucho. Como he publicado en facebook, lamento la tardanza pero problemillas de salud me han tenido lejos del ordenador estos días y había más de 200 frases que leer. ¡Gracias por tal acogida! Sin más, los resultados:

El concurso de frases ha estado reñido. Muchas gracias a todos los que habéis participado por las bonitas frases que habéis aportado. Al final, la frase elegida y ganadora de la taza personalizada es: 

Cree en ti mismo con tanta fuerza que el mundo no pueda evitar creer en ti también. (Alicia Pardal)


La agenda del opositor la hemos sorteado entre los participantes a través de www.numeroalazar.com.ar y el resultado ha sido este: 


Ambas ganadoras cumplen los requisitos, así que atentas, recibiréis un email de Quiérete Mucho en la dirección que habéis dado y tendréis 72 horas para contestar (ojo a las bandejas de correo no deseado o spam, por si acaso); sino, procederíamos a sacar nuevos ganadores. 


Os deseo a todos una vuelta al estudio lo menos dolorosa posible, cargados de fuerza y ganas, y que este haya sido el último verano encerrados opositando ;)

viernes, 7 de agosto de 2015

Concurso y sorteo con Quiérete Mucho

Os dejo este verano con un concurso+sorteo de la mano de Quiérete Mucho, a quien agradezco enormemente, tanto la posibilidad de hacer estos regalos, como todo el trabajo de motivación que dedica a los opositores. Si aún no conocéis su trabajo y sus maravillosas ilustraciones, os invito encarecidamente a visitar su web, su facebook y su tienda online.



CONCURSO: Buscamos frases motivadoras dispuestas a darnos energía y una sonrisa cada mañana junto al desayuno, esa que te hace conectarte a compartirla en las redes sociales para dar los buenos días a los demás. Lo que se traduce como que el ganador se llevará una taza personalizada con la frase que elija para motivarse, taza diseñada por Quiérete Mucho con el mensaje del ganador.

Para participar, tenéis que rellenar el formulario de abajo, indicándonos un email para contactar con vosotros y esa frase motivadora que os da ganas de comeros el mundo y querríais plasmar en vuestro primer café cada día.

Las condiciones del concurso son: 
  •  Rellenar el formulario con la frase con la que participéis. 
  • Compartir públicamente la foto del sorteo, que acompaña este post y además estará en nuestras redes sociales. Podéis compartirla en facebook, twitter o instagram (o en todas partes que, aunque no da puntos extra, se agradece), con el hastag #QuiéreteOpositando. 
  • No voy a comprobar que cada persona la comparte pero sí que lo hayan hecho los que resulten ganadores tanto del concurso como del sorteo de la agenda. 
  • Si la compartís en facebook, en el formulario dejadnos el nombre de vuestro perfil y recordad compartirla como "público" para que podamos verla. 
  • Si lo compartís en twitter o instagram, indicad vuestro nombre de perfil y acordaos de incluir el hastag. Si tenéis perfiles privados, no pasa nada: si ganáis, os pediré que "abráis" el perfil a público para poder comprobarlo o sencillamente nos mandéis una captura de que habéis compartido la foto con fecha anterior al cierre del sorteo. 
  • Podéis participar con más de una frase, pero no enviéis cualquier cosa. Las frases enviadas sin sentido, solo por registrar participación, podrán ser descalificadas para ambos regalos. 
  • Marta y yo elegiremos entre todos la frase ganadora, aquella que nos resulte original, nos saque una sonrisa, nos motive... Intentadlo, seguro que tenéis mensajes geniales que compartir.

SORTEO: Aunque vuestra frase no resulte ganadora, os podéis llevar otro premio a casa. En este caso, se trata de la agenda para opositores que Quiérete Mucho ha lanzado, con cariño para nosotros.

Sortearemos al azar entre todos los participantes del concurso una agenda. Las personas que mandéis varias frases, solo entraréis al sorteo de la agenda con una participación, para que el sorteo sea igual para todos. Y quien gane el concurso de la taza no entrará en el sorteo de la agenda.

  • En ambos casos, se puede participar desde hoy, 7 de agosto, hasta el 11 de septiembre. 
  • Es un concurso válido para toda España.
  • Publicaremos los ganadores la semana del 14 al 18 de septiembre, y contactaremos con ellos mediante la dirección de email que nos proporcionéis (ojo a las bandejas de "correo no deseado"). 
  • Si los ganadores no responden en 72 horas, elegiremos otro nuevo y lo haremos igualmente público.

¡FELIZ VERANO!
 

viernes, 31 de julio de 2015

Miedos, sí, pero que no te paralicen

La valentía no es ausencia de miedo. Y es que, si hace unos días afirmé que los opositores somos unos valientes, no podemos olvidar que eso no nos evita estar llenos de miedo, dudas, inseguridad.

Empezar es más o menos fácil: tus ganas y tu motivación están al 200%, sientes que puedes hacer cualquier cosa. Poco a poco empiezas a ver la extensión de los temas que tienes delante y las dudas asaltan: "¿Seré capaz de memorizar todo esto? ¿Mi cabeza retiene aunque sea la mitad de lo que estudio? ¿Me acordaré del tema de hoy dentro de 3 meses?" 

Surgen las frustaciones tipo "el tema que estudié ayer lo han cambiado por completo hoy, toca empezarlo de cero" o "no tengo ni idea de qué iba el tema que llevé hace una semana". Y a medida que los exámenes acechan, más nos traicionan los nervios. La pescadilla que se muerde la cola: me olvido algo, me pongo nervioso; esos nervios me traicionan y fallo más cosas, incluso de perogrullo, así que me pongo más nervioso aún; alguien nos pregunta una duda, con los nervios no entendemos bien lo que pregunta, empieza a cundir el pánico...

Y así hasta que el valiente opositor que ayer surcaba cielo y mar contra cualquier tempestad, hoy está agazapado bajo la manta esperando que pase la tormenta. 
Pero de todo se remonta... Es más, de todo hay que remontar, obligatoriamente. Sino, ¿de qué sirve todo lo que has hecho hasta hoy? Si estás aquí es porque has podido llegar. 

Es imposible no tener miedo "escénico" cuando hemos de demostrar lo aprendido. Pero la inseguridad, lejos de aplastarnos, tiene que tirar de nosotros hacia delante para gritar: Aquí estoy yo con todo mi esfuerzo y mi trabajo, para recoger los frutos.

 Que las dudas, lejos de amedrentarnos, sean un aliciente a dar más de nosotros mismos, que nos empuje para lanzarnos a intentarlo, porque solo pierde el que nunca lo intenta.


PD: Con este post, os deseo un feliz verano. La semana que viene publicaré una pequeña sorpresa que espero que os guste, y con ello el blog se quedará "de vacaciones" hasta mediados de septiembre, que pase mi examen. Mucho ánimo en esta época del año y disfrutad a lo grande de las vacaciones, no os dejéis ni una gota sin exprimir. 

viernes, 17 de julio de 2015

Opositar no es apto para cobardes

Eres un valiente, y que nadie te diga lo contrario. 

La gente, a veces, piensa que estar en casa estudiando es fácil, que no pasamos por el estrés de buscar un trabajo con sus inevitables procesos de selección, que no tenemos que madrugar ni tragarnos 2 horas de transporte público para llegar a la oficina a pasar 8 horas (o 12) haciendo un trabajo monótono que ni siquiera nos gusta. 

Se creen que es sencillo tomar la decisión de renunciar a varios años de nuestra vida porque lo hacemos porque queremos una determinada profesión. Que esto de opositar es algo rutinario: x años y listo, trabajo para toda tu vida. Y si llevas x+1 año, es que eres un torpe y estás perdiendo el tiempo. Casi, casi, eres un parásito social, que con tal de alargar tu época de estudiante, vives con agrado de tus padres, que te dan todo lo que quieres.

A quien te trate así, le invito a sentarse en tu silla un par de días estudiando mínimo 8 horas. A sacrificar tiempo con los amigos y la familia por estar modificando y actualizando temarios. A tener días de vacaciones contados con los dedos, y sin ser pagadas. A necesitar que otras personas se sacrifiquen económicamente para darte una oportunidad. A levantarse día tras día sin dejar que la rutina le aplaste.

El opositor es valiente cuando decide que vale la pena el sacrificio por intentar sus sueños. Valiente cuando tiene que decir a las personas que quiere que no puede salir porque tiene que terminar un tema más. Valiente cuando se limpia las lágrimas y desecha los pensamientos de que no puede más. Valiente cuando se levanta tras un mal día en la academia o el preparador o, incluso, tras un suspenso. Y valiente en esos casos en que el momento no llega y debe tomar otro camino. 

Nadie te regala nada por estar opositando. No quites una pizca de valor a lo que haces por un sueño.

viernes, 10 de julio de 2015

Autocontrol

He aprendido una nueva lección en la oposición. O más bien, aprendido desde otra perspectiva: controlarse a uno mismo antes de un examen es, si no imprescindible, cuanto menos muy necesario.

Ya he dicho muchas veces, y lo mantengo firmemente, que nuestro peor enemigo durante la oposición somos nosotros mismos. Pero ya no solo a nivel de estancarnos, distraernos, desmotivarnos... También somos capaces de echar a perder mucho trabajo si no nos controlamos antes de la convocatoria.

Los nervios previos a un examen son inevitables; incluso, si me apuráis, necesarios para darnos un extra de actividad en los días anteriores. Las únicas personas que no van nerviosas es porque no tienen nada que perder o porque (creen) tienen todo requete sabido y dominado. Esto segundo dudo que sea muy frecuente en las oposiciones de cualquier tipo con un cierto nivel de exigencia. 

Pero no es lo mismo estar nervioso que perder por completo el control de la situación. Y si se pierde, hay que obligarse a uno mismo a mirarlo de otro modo y reflexionar. Me refiero a situaciones de histeria al límite malísimo con los nervios hasta el punto de no poder presentarse al examen, no dormir durante semanas por pesadillas o por estudiar, no tomarse ni un respiro los días anteriores, quedarse hasta las mil y monas la noche de antes y no descansar... Al final, con esa actitud somos nosotros mismos los que provocamos que los simulacros o ejercicios o test que hacemos en casa salgan fatal y nos desmotivemos, por no hablar de ir al propio examen y no ser capaces ni de leer lo que tenemos delante. 

La lección que he aprendido en este caso (la primera vez que me enfrentaba a mi oposición con posibilidades de aprobar, y el primer escalón lo he logrado subir) es que si estoy cansada, me tomo un respiro o me doy un paseo porque no soy una máquina; si los nervios sobrepasan un nivel aceptable, no puedo permitirme no tomar algo, ya sean tilas, ya sea recurrir a pastillas (con receta, siempre) para dormir.


En fin, que el tiempo esos días previos es más oro que nunca, pero no para estar 25 horas al día estudiando (la oposición no se aprueba o suspende el día de antes, es una carrera de fondo), sino para emplearlo bien: hacer que cunda el tiempo efectivo ante los libros, parar cuando el cuerpo y la mente lo pidan, evitar distracciones, no dejarse llevar por el miedo y los nervios.

No dejarse aplastar por uno mismo.

Y es que  "El que vence a los otros es fuerte, pero el que se vence a sí mismo es poderoso." (Lao Tse)

viernes, 3 de julio de 2015

Quien no esté en nuestra lucha...

Otras veces he hablado sobre los amigos, tanto los de fuera como los que nos encontramos en la oposición. Pero también conocemos todos, o al menos la mayoría de los que opositamos, que no todo es tan de color de rosas en ese aspecto.

A veces las personas que nos rodean no entienden lo que significa realmente opositar, los sacrificios que conlleva y, especialmente, la falta de tiempo de ocio. No es raro que personas que antes eran nuestros amigos, llegados a este punto quieran hacer sus planes, tú no puedas amoldarte (no solo por falta de tiempo, también porque opositar en general es sinónimo de no tener dinero propio) y al final no cuentan contigo. 

Por duro que sea, la vida es así. No pasa solo en la oposición; las personas entran y salen de nuestra vida por millones de circunstancias. Los opositores quizá le demos algo de mayor importancia porque, para nuestro "trabajo", nos apoyamos mucho en la comprensión y la motivación de los que nos rodean. Pero, simplemente, déjalo pasar. Te dará pena, sí, pero quizá, más adelante, la vida os junte a tomar un café de nuevo. 

Por supuesto, hay casos en los que esa "pasada de página" no se hace de modo tan natural y pacífico. Nos encontramos con personas que, no solamente siguen su camino, sino que nos tiran a la cara las ocasiones en que se sienten "fallados" por nuestra falta de atención, que no tenemos tiempo para sus "necesidades", que nunca estamos cuando se nos llama; incluso muchas veces hay una gota de envidia cuando ellos no pueden (o no quieren) luchar por sus sueños y nos ven avanzar hacia los nuestros mientras se resignan a un trabajo que les desagrada o a una vida estancada.

Estas son las personas que no se merecen nuestro tiempo ni mucho menos nuestras lamentaciones. Si a ellas no les importamos, ¿por qué vamos a perder tiempo echándolas en falta? Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero en la oposición hay que ser una gotita egoístas y rodearnos solo de lo que es positivo y nos ayuda. Al fin y al cabo, nos están echando en cara que seamos opositores, ¿lo vais a dejar de ser por ellos?

Además, hay un dicho por ahí que me parece muy oportuno para estos casos: quien no esté presente en tu lucha, no se merece estar en tu éxito.


photo credit: Seaside of Juist - wanderlust via photopin (license)

viernes, 26 de junio de 2015

La palabra mágica: autosuperación

"Cuanto más hacemos, más podemos hacer." William Hazlitt

Llega un punto en la oposición que es relativamente sencillo levantarse a estudiar. En circunstancias normales, cuando ya hemos creado una rutina y todo está correcto a nuestro alrededor, podemos tener mejor o peor día, pero es nuestra tarea y cumplimos. Nos acomodamos. No me refiero a que no luchemos o a que no nos esforcemos, sino a que nos acostumbramos a que es lo que hemos elegido hacer y lo hacemos. 

photo credit: Below cat ears via photopin (license)
Cada vez estoy más segura que una de las palabras más importantes para poder avanzar en la oposición es la autosuperación, en un sentido amplio. Superación personal, primero, al levantarnos cada día y analizar nuestros propios errores del día anterior. Intentar mejorar, perfeccionar ese tema que nos trae de cabeza, profundizar en aquello que no nos queda claro sin limitarnos a leer y repetir las cosas como papagayos. 

Pero también superarse a uno mismo cuando las circunstancias lo piden a gritos. Porque la vida no suele ser pacífica y, precisamente en las cuestas arriba, es cuando tenemos que demostrar cuánto queremos de verdad nuestra plaza. Habrá ocasiones, por fuerza, que haya que parar para solucionar problemas. Pero el día tiene 24 largas horas y si se quiere, se saca tiempo para todo. 

 

No os conforméis con ir pasando el día a día. No os mintáis a vosotros mismos para tomaros pausas innecesarias cada vez que haya un obstáculo en el camino. No os resignéis en un punto del camino, porque la meta no está aquí ni va a venir a vuestros pies. 

Esto no es solo aguantar una rutina lineal; hay que avanzar creciendo y fabricando escalones que nos acerquen hasta el objetivo.

viernes, 22 de mayo de 2015

Sobrevivir a opositar... en los días previos al examen.

1. Parte de lo más básico: asume que eres un animal peligroso. Ningún opositor en su sano juicio los días antes del examen va a... Me corrijo: ningún opositor está en su sano juicio esos días, y punto. 

2. Almacena provisiones en tu opozulo como si fuese a pasar un huracán. Ya tendrás tiempo de vida sana después, ahora importas tú y tus antojos. Avisa en tu casa de esto, por si eres de los que arranca extremidades cuando te desaparece un pedazo de tu tableta de chocolate con dulce de leche.

3. Acuérdate también te encontrar y poner visibles tus apuntes cuando se acerquen los 15-10 días anteriores al examen. Las estadísticas apuntan a que son las fechas en las que más hojas, esquemas y el bolígrafo preciso que quieres usar se reúnen con las parejas de tus calcetines en el mundo que hay pasado el tambor de la lavadora. O quizá, solo quizá, estás un pelín más nervioso de lo normal y no encontrarías un elefante que estuviese sentado en tu propia silla. 

4. Avisa a los demás de que estos días vas a ser casi, casi como un adorable gremlin: 
- No comas después de las 00:00 para no tener una noche pesada, especialmente si se trata de azúcar, redbull, cafeína o cosas que te vayan a agitar más de lo que estás. De verdad, pienso en un opositor los días previos del examen mezclado con algún excitante y me viene a la cabeza esto: 

- Si haces caso a mi preparador, tampoco vas a mojarte: ducharte es perder tiempo (excepto el día/mañana antes del examen, por el bien de tus compañeros, gracias).
- Y, por supuesto, no vas a ver la luz del sol. Aunque esto no es que cambie mucho (o nada) respecto del resto del tiempo de los días del opositor, el color blanco nuclear nos delata. 

5. Repite conmigo: "no voy a meter este subrayador en el ojo a quien me pregunte si esta vez voy a aprobar". Es momento para que todo el mundo saque sus "frases joroba-opositores": "el sobrino de la prima del vecino del octavo conoce a uno que aprobó a la primera"; "¿por qué estás nervioso? si con el tiempo que llevas tienes que sabértelo todo"; "esto está chupado, un examencito y tienes la vida solucionada para siempre". 
Por si no cumples este paso, al menos deja a alguien encargado de decirle a los de la televisión eso de "No me lo puedo creer, siempre saludaba cuando me lo cruzaba por las escaleras".

6. Ante todo, buen humor, paciencia, ánimo, ¡suerte! 

El blog y yo nos vamos a por provisiones para sobrevivir estas semanas previas a mi test. Desde aquí os mando mucho ánimo, especialmente a mis compañeros opositores a profesores y secretarios judiciales (y demás opositores que os examinéis en las próximas semanas). Exprimid estos días y haced que todo esto merezca la pena ;)


viernes, 15 de mayo de 2015

A mí yo futuro

No sé dónde estarás al leer esto, cuánto tiempo habrá pasado ni cómo habrá acabado esta aventura que es opositar. Pero te escribo para que no te olvides...

Para que no te olvides nunca de cómo te sentías mientras estudiabas. Recuerda los días en que pensabas que esto no era para ti, que no tenías fuerzas ni ganas de más, que te acostabas con la sensación de haber perdido una batalla. Esos son los días que hacen que valoremos que la vida no regala nada y no es un camino de rosas.

Y aún así, a la mañana siguiente te obligabas a salir de la cama y enfrentarte a tus miedos. Incluso, algunos días llegabas a sentir que podías lograr volar hasta las estrellas si te lo proponías; la clave era persistir, resistir, levantarse tras cada caída. Las cosas que merecen la pena no suelen ser fáciles. Y la oposición no es una excepción. Son muchos días de sangre, sudor y lágrimas pero, sea cual sea su final, te ha dejado muchas experiencias positivas y lecciones aprendidas. 

No te olvides de las personas que te acompañaron en el camino, aquellas que te reconfortaban cuando la motivación estaba a cero, se acordaban de traerte chocolate cuando estabas subiéndote por las paredes, te preparaban tu comida favorita si te veían cansada o aguantaban tus gritos y lloros injutos cuando tenías un mal día. Hay gente que te ha apoyado sin condiciones ni restricciones durante la oposición, que se merecen un verdadero monumento.

Y, ante todo, no olvides, y aunque esté feo decirlo y lejos de ser humilde... Eres valiente. Hay que serlo para regalar años de tu vida a estudiar sin garantía alguna; hay que serlo para elegir rutina y sacrificio; hay que serlo para continuar después de cada batalla perdida. 

No te olvides de cómo llegaste a dónde estás.

"El que olvida el punto de partida pierde fácilmente la meta." 

photo credit: Dawson County, Texas via photopin (license)

viernes, 8 de mayo de 2015

Opositor que se cuida, vale por dos

A raíz del post de la semana pasada, comentarios que me hicieron e incluso experiencias que he leído por redes sociales, hoy quería hablar un poco de la importancia que tiene el cuidarnos durante la oposición.

No hablo, ni mucho menos, de operaciones biquini ni de ser la generación de opositores-modelo que envidien en instagram. Hablo de salud, física sobre todo, pero también de salud mental. Al final, la vida sedentaria que llevamos, de 8-10 horas estudiando al día (de media, en época normal, no hablo de cuando hay un examen cerca ni de la gente que dice que estudia 35 horas al día) conlleva riesgos de tener problemas de circulación, huesos, espalda, azúcar... Y esto es como todo: lo vamos dejando porque "eso le pasa a otros, yo estoy bien", hasta que un día ¡zas!: nos encontramos mal, débiles, empezamos a necesitar médicos, analíticas... hemos forzado la máquina y eso tiene sus consecuencias. 

Además, está la salud mental: cuando no rendimos porque no damos más de sí nos frustramos, y esto se vuelve "la pescadilla que se muerde la cola", porque estamos más desanimamos, tenemos menos motivación y menos fuerzas, nos cunde menos aún...

photo credit: Yoga Rave via photopin (license)
Reconozco que soy la primera que se deja llevar por la pereza, pero desde hace unos meses, intento cuidarme un poquito más y lo noto. Cada gotita suma para ayudar a nuestro propio cuerpo. Al fin y al cabo, es muy cierto eso de "mens sana in corpore sano". 

No se necesita ni mucho tiempo, ni gimnasios, ni dietas y suplementos alimenticios. Es solo una pizquita de fuerza de voluntad y unas pautas muy básicas: intentar comer de todo y varias veces al día, empezando por un buen desayuno; levantarnos de vez en cuando de la silla para caminar un poco y estirarnos, especialmente la espalda; y sacar un ratito para actividades, incluso sencillas y que requieren poco tiempo, como caminar haciendo recados o paseando al perro, o buscar un vídeo en youtube con un entrenamiento corto, lo justo para que nuestro cuerpo no se atrofie, sin tener que salir de nuestra habitación, si quiera (por ejemplo, https://youtu.be/U6etLKswjq8).

Y, a partir de aquí, quien no saca un rato a la semana para cuidarse, es porque no quiere, que oye, está en su derecho, pero recomendable no es.


viernes, 1 de mayo de 2015

No vivo para estudiar

Hace poco me hicieron llegar este texto, que me gustaría compartir con vosotros. Fue un discurso del ex-presidente de Coca-Cola, Bryan Dyson, al cesar en su cargo: 
"Imagina la vida como un juego en el que estás haciendo malabares con cinco pelotas en el aire. Estas son: tu trabajo, tu familia, tu salud, tus amigos, y tu vida espiritual, y tú las mantienes todas éstas en aire. 
Pronto te darás cuenta que el trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: familia, salud, amigos y espíritu, son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada y encluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo.
Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y sobre todo… crece en tu vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno."

Aunque en la oposición parezca que todo tiene que ser estudiar, estudiar y estudiar, en mi sincera opinión, a veces nos pasamos y no damos valor a las demás "pelotas".

Es cierto que la familia y los amigos tienen que esperarnos, y que quien no está en nuestro "sufrimiento", no se merece acompañarnos en nuestro éxito. Sin embargo, hay ocasiones que nos necesitan. No significa que cada vez que suene el teléfono nos vayamos a tomar una cerveza. Solo significa que hay veces que si ellos nos dicen ven, hay que (organizarse para sacar horas de otra parte y) dejarlo todo. Precisamente, los que de verdad valoran nuestro esfuerzo opositando, solo nos van a llamar cuando realmente sea necesario. 

En cuanto a la salud... Somos unos exagerados. Nos creémos máquinas hasta que hacemos aguas por todas partes y eso, a la larga, nos cuesta más tiempo que si al principio hubiésemos parado, tomado algo, ido al médico... Soy de las opositoras que prefiero no medicarme hasta estar doblada del dolor, y por ello he ido haciéndome con mis pequeños remedios no medicinales y qué queréis que os diga: se nota que, desde que me hago un poco de caso cuando estoy dolorida, tardo menos en recuperarme y más en volver a caer.

Y por último, pero no por ello menos importante, sino todo lo contrario, está esa "vida espiritual", esa vida interior, ese tiempo para nosotros mismos. Considero muy importante, por no decir casi esencial, seguir conectados con el mundo real y con nosotros mismos durante la oposición. Sacar rato para nuestras aficiones, salir a pasear, hablar con los demás, ir al cine, cenar con la familia... Al final, es lo que nos ayuda a no perder la cabeza, a sacar fuerzas, a no desesperarnos. 

No os perdáis a vosotros mismos en este camino. No dejéis todo de lado. No dejéis pasar momentos y ocasiones que no volverán y que os arrepentiréis de no haber vivido. No os permitáis vivir en una burbuja que os absorba. No hay que vivir para estudiar, sino estudiar para vivir.


photo credit: Washington Square via photopin (license)

viernes, 24 de abril de 2015

Colaboración: Tu peor enemigo eres tú


No quiero hundirte más, quiero que sepas que entiendo las circunstancias que te rodean, pero tengo que decirte la verdad aunque duela: tú eres tu peor enemigo.

No son las distracciones, no son los examinadores, no es la oposición en sí, no es el tribunal, ni las plazas que han salido… El responsable de tu éxito o tu fracaso eres tú mismo.

Eres luchador, un visionario y soñador. Tienes claro dónde quieres ir y lo que tienes que recorrer para conseguirlo… pero te saboteas a ti mismo. 

Y es que no puedes permitirte fallar, o eso piensas. Te autoexiges porque llevas meses años y vida empeñados en estudiar para conseguir ese trabajo soñado, por haber dejado atrás a gente, trabajo, vida social…

Tu mente no deja de bombardearte: “No voy a poder” “Este tema es el que peor se me da” “Hoy no me concentro” “Yo no valgo para esto”

Si te lo dices a ti mismo muchas veces, acabarás creyéndotelo. Está más que demostrado por el efecto Pigmalión y la profecía autocumplida. ¿Por qué no hacerlo al revés y usarlo para creer que sí puedes?
Porque en toda esta oscuridad hay una alegría, y es que si eres parte del problema eres parte de la solución.

Cree que podrás conseguirlo y lo harás, porque ya has logrado muchas más cosas en el pasado simplemente con tu esfuerzo, dedicación y entrega. ¿Por qué iba a ser la oposición distinta?
Créeme, todo es mucho más fácil si sabes dónde te tienes que enfocar.

El pensamiento crea la realidad. Calla ese diálogo interior, ese runrún que no deja de minar tu autoestima. 

Elimina de tu vida a las personas tóxicas que boicotean tus sueños, pero no seas tú tu propio verdugo. Apóyate en las personas tesoro y deshazte de aquellas que no quieren verte brillar. 

Te clara todos los días tu motivación: grábate a fuego (aunque también puedes ponerte un cartel) la razón por la que estás haciendo esto, la razón de tu esfuerzo diario: tu meta. Si la escalera es muy larga, a veces perdemos de vista el último escalón y es el verdaderamente importante.

Busca apoyo en tus semejantes y en tus compañeros de fatiga, porque nadie sabe mejor lo que es una oposición que los que están dentro sufriéndola a diario.

Nadie dijo que sería fácil, y es que nada en la vida lo es.

No te fies de las estadísticas, de las personas por plaza o del número de aprobados. Cree en tu capacidad, en el esfuerzo, en tu sueño. 

El camino es largo pero tú tienes todo lo necesario para triunfar. Yo creo que puedes lograrlo. ¿Lo crees tú?

Soy Ana Vico, psicóloga y coach, creadora de Be Fullness. Me dedico a ayudar a personas a conseguir la vida que quieren para ellos. Si necesitas ayuda en tu camino, puedo ayudarte a alumbrar aquellos lugares que están más oscuros: falta de autoestima, gestión del estrés y la frustración, consecución de objetivos... He ayudado a más opositores a lograr la vida de sus sueños. ¿Hablamos?

jueves, 23 de abril de 2015

Otras oposiciones: Oferta de plazas en la Oficina Española de Patentes y Marcas

 Han contactado conmigo para transmitir la siguiente información sobre la oferta de empleo público en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Para aquellos que os estáis pensando opositar o, quién sabe, que opositéis algo similar y os pueda interesar abrir puertas, os transmito el mensaje que me han hecho llegar:

El cuerpo de titulados superiores de OOAA del Ministerio de industria turismo y comercio, ha decidido este año darse a conocer al observar cómo aunque lleva muchos años existiendo y es nivel A1, no es muy conocido como una opción más de cara a opositar.

Este año han salido 9 plazas en la oferta de empleo público: 7 plazas de la rama técnica (Doctor, Licenciado, Ingeniero, Arquitecto o Grado de una Carrera técnica) y 2 de la rama jurídica (abogados) para trabajar en la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Al no ser una oposición conocida la relación de personas que se presentan y plazas siempre ha sido muy buena.


Rama Técnica:
Especialidad “Mecánica”, destinadas al Departamento de Patentes e Información Tecnológica: tres plazas
Especialidad “Eléctrica”, destinadas al Departamento de Patentes e Información Tecnológica: dos plazas
Especialidad “Informática”, destinadas a la División de Tecnologías de la Información: dos plazas

Rama Jurídica, destinadas a cualquier departamento de la OEPM: dos plazas

Quien esté interesado, puede ponerse en contacto con nuestra asociación ATISOA (ASOCIACIÓN DE TITULADOS SUPERIORES DE OO.AA. DEL MITYC) para que pueda solicitar cualquier información sobre el cuerpo y/o el trabajo dentro de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Nuestra web es http://www.atisoa.org/

y envíe un email;  juntadirectiva@atisoa.org

Muchas gracias y por cualquier asunto, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

viernes, 17 de abril de 2015

Caerse siete veces...

Dice el proverbio japonés: "Caerse siete veces, levantarse ocho."

A veces, nuestros resultados no son todo lo que esperábamos, por los motivos que sean. Soñar es más fácil que hacerlo en la realidad, sin duda. Pero eso no significa que un tropezón sea algo negativo, ni mucho menos. Pensadlo bien: solo puedes tropezar si estás caminando. Si caminas para atrás, como los cangrejos, ya es otro tipo de problema, que ahora no viene al caso.

Cuando caemos por el camino, deberíamos abrir bien ojos y oídos para darnos centa de varias cosas.

Primero, analizar el por qué, cuál es la situación y buscar la solución. No somos perfectos y siempre habrá algo que se pueda mejorar o cambiar,  pero tampoco olvides valorar tu esfuerzo y tu trabajo, no te subestimes. Además, en la oposición y sus piedras en el camino también debemos valorar el factor "suerte" (o "no suerte", más bien) que haya podido llevarnos a caer. A veces, me temo, no depende el 100% de nosotros mismos, y eso es bastante frustrante. 
Ante todo, mirar lo nuestro y no la paja en ojo ajeno. Y mirar atrás solo para continuar hacia delante.

Segundo, ya que caemos, es un buen momento para darnos cuenta de las personas que nos tienden su mano para ayudarnos a levantar. Son ellas las que de verdad cuentan, no las personas que ponen trabas, las que siembran dudas, las que juzgan sin saber, las que subestiman tus logros. Por el hecho de opositar y de dejarte la piel cada día, ya eres un valiente, no dejes que nadie te haga dudar de ello. Y apóyate en tu gente; están ahí para ti, para que te desahogues y para darte fuerzas.

Por último, debemos hacer caso al proverbio y volvernos a levantar, una y otra vez, siempre que haga falta. Una batalla perdida no significa que la guerra esté perdida. 

No olvides dónde estás y hacia dónde vas. No olvides quién eres y por qué luchas. 

Levántate y hazlo ocurrir. 




Pd. Esto es algo que estaba medio escrito ya, pero me ha parecido momento de rescatarlo y compartirlo "en voz alta", especialmente dedicado para las personas que ayer, tras el corte del test de jueces, os quedasteis con una sensación rara. No es una situación para nada normal, con el número de plazas de los últimos años. Y lo extiendo, por supuesto, a todo aquel opositor que tras el examen de turno necesita pararse y pensar. Que nada os robe vuestros sueños ni os haga pensar que no podéis con ello. 

viernes, 10 de abril de 2015

Escalera hasta tus sueños


fotografía de uso gratuito - stockvault.net
Construye una escalera con tus ganas, tu sacrificio, tu fuerza de voluntad, las pequeñas cosas a las que renuncias cada día. No te olvides de trepar sobre los apoyos que te dan cada una de las personas que cree en ti, pero ayúdate también de las palabras de aquellos que te llaman loco y piensan que estás tirando los mejores años de tu vida, los que piensan que no estás preparado, los que no tienen tiempo para esperarte.

Poco a poco, peldaño a peldaño, estarás más cerca de tus sueños. Aunque muchas veces no puedas estar seguro de cuánto más necesitas subir, lo importante es que hagas que cada día valga y te lleve un poquito más alto. A pesar de que aún no puedas ver el final, está ahí y merecerá la pena. 

Tomarse un instante para recuperar el aliento está permitido. Pero no vale retroceder; aquí el vértigo no está permitido. No mires hacia abajo; no te pongas excusas para retroceder.




No hay mayores límites que los que te pongas tú mismo. Si de verdad quieres alcanzar tus sueños, tendrás que seguir subiendo, cuando haga sol, cuando llueva, cuando el viento te tambalee, tardes lo que tardes. 

"No te des por vencido ni aún vencido".

@icpinilla

viernes, 3 de abril de 2015

"Confiar en que los puntos se conectarán algún día..."

Hay días en que desearía tirar los apuntes por la ventana. Y fugarme. Sí, por favor, fugarme a una isla del Caribe donde montar un chiringuito y tomarme vacaciones cuando me dé la gana. También me valdría un sofá en un sitio calentito y resguardado donde tumbarme a ver las horas pasar, sin nada en la lista de tareas por hacer, sin ningún cargo de conciencia por desconectar del mundo una hora o cinco. 

Y es que esto de opositar a veces desquicia a cualquiera, como personas que somos. Es una rutina llena de sacrificios, día tras día, mezclado con la incertidumbre de las convocatorias: que si cuándo saldrá, que si cuántas plazas, que si cuánto tiempo entre exámenes... O incluso, por desgracia, en los tiempos que corren, a veces nos encontramos preguntándonos si la convocatoria saldrá siquiera.

Aguantamos que nos pregunten por qué opositamos, si no somos mayorcitos para seguir estudiando, que qué haremos si suspendemos; soportamos, incluso, que menosprecien nuestro esfuerzo diario porque, total, pasamos el día en casa sentados, eso no puede ser para tanto.

Al final, todo cansa. Nos encontramos con nosotros mismos pensando si de verdad podemos con ello, si merece la pena o simplemente una asignatura se nos presenta como un muro inmenso que parece que nos aplasta y nos hará suspender sí o sí.

A veces es sencillo superar el "bajón": cerrar los libros ese día, salir a tomar el aire o llamar a alguien que nos eche un cable para desconectar un rato y coger fuerzas. Mañana volverá a salir el sol.

En otros momentos, los baches duran más. Pero todo termina siendo cuestión de actitud, de buscarnos a nosotros mismos y preguntarnos: ¿por qué decidí empezar a opositar? ¿cuál es mi objetivo, mi meta, mi sueño? Hay que creer en uno mismo y dejarse llevar por lo que despierta nuestras ganas de luchar cada batalla.

Y como dijo Steve Jobs: "Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna manera en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque creer que los puntos se unirán te darán la confianza de seguir tu corazón."

photo credit: orchestrating light via photopin (license)

viernes, 20 de marzo de 2015

Temores pre-examen

Creo que prácticamente ningún opositor está seguro de sí mismo al 100% cuando empieza la cuenta atrás paralos exámenes. Es muy difícil conciliar el sueño dando vueltas a qué pasará si suspendes, si vuelves a quedarte en la primera fase, si te quedas en blanco, si deberías cambiar de oposición o incluso dejarlo... Todo se va haciendo una bola que termina por aplastarnos si no tenemos cuidado.

¿Sabéis qué pienso? Que no es el momento de que los miedos nos superen, sino de empujarlos al fondo del cajón de "cosas para resolver, no en casos hipotéticos, sino si ocurren de verdad". 

Ahora hay que ponerse objetivos coherentes e intentar llegar a ellos, dando lo mejor de nosotros mismos. Me explico: no tiene sentido agobiarse por la convocatoria si llevas 4 meses opositando y/o una quinta parte del primer examen. Tu objetivo en este caso debería encaminarse más a ver cómo es el examen y a hacer bien la parte que llevas estudiada, y menos a subirte por las paredes con vía intravenosa de tila. 

En general, nuestra misión es dejarnos la piel por lo que podamos hacer, ponernos objetivos acordes con nuestra trayectoria, sin importar el número de plazas, ni la gente que se presente.

Pero dejarse la piel, no la vida. ¿De qué sirve presentarse sin comer, descansar, ni darse un respiro de vez en cuando, si en ese estado no vas a ser capaz ni de leer el examen? Que hay gente muy exagerada, es verídico. 

No importa el número de plazas ni el ratio de presentados, hay que estudiar pensando en que una de esas plazas tiene tu nombre, y ya está.

fotografía de uso gratuito de stockvault.net
Las rachas vienen y van, pero el sacrificio del estudio durante meses, años, no desaparece los días previos al examen, aunque a veces nos sintamos así. 

Cuando los temores aparezcan, podemos tomarnos un segundo para parar, cerrar los ojos, respirar y empujarlos muy lejos de aquí. Lo importante es el aquí y ahora, aprovechando cada instante y apuntando muy alto. Confianza en nosotros mismos, ante todo, porque no somos perfectos, pero el esfuerzo, la constancia, la ilusión, terminan dando sus beneficios.


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